Qué ocurre en un evento de speed dating: rápidos y curiosos
Así que has decidido lanzarte a la piscina del amor y te has apuntado a un evento de speed dating. ¡Enhorabuena! Estás a punto de embarcarte en un torbellino de encuentros. Pero antes de tirarte de cabeza, vamos a desmitificar qué ocurre exactamente en una de estas veladas trepidantes y llenas de emoción.
Speed dating: la versión resumida#
El speed dating es como la comida rápida para los amantes del romance. Imagina que Tinder y una cita a ciegas tienen un hijo: eso es, básicamente, en lo que te vas a meter. El concepto es sencillo: una sala llena de solteros, el mismo número de mesas y un tiempo limitado para charlar antes de que tengas que pasar al siguiente candidato. Piénsalo como una “ruleta romántica”.
Tu entrada al amor (o quizás no)#
Primero, tendrás que comprar una entrada para este torbellino de afecto, que suele ser más barata que una cena de lujo pero potencialmente igual de satisfactoria. Al llegar al evento, recibirás una etiqueta con tu nombre y una tarjeta de puntuación. La etiqueta no es solo para tu nombre: es como tu DNI de las citas. La tarjeta de puntuación es donde anotarás tus impresiones sobre tus “citas”, indicando tu nivel de interés o simplemente cuántos memes de gatos tenéis en común.
La noche de citas#
Te sentarás en una mesa, con la esperanza de no estar frente a un asesino en serie o alguien que colecciona patitos de goma (a menos que, claro, eso te vaya). El presentador del evento hace sonar una campanilla y ¡comienza la locura!
Tienes unos minutos —normalmente entre cinco y siete— para deslumbrar a tu cita. Hablarás de ti, harás preguntas e intentarás establecer una conexión. Piénsalo como la prueba definitiva de tus habilidades conversacionales. Cuando la campanilla suene de nuevo, es hora de pasar a la siguiente aventura.
El caos y la rotación#
La gracia del speed dating está en la rotación. Es como las sillas musicales, pero en lugar de música hay silencios incómodos. Conocerás a un desfile de personajes interesantes (y quizás no tan interesantes). Algunos te harán reír, otros puede que te hagan llorar, y algunos probablemente te harán desear estar en cualquier otro sitio. Todo forma parte del camino, así que abraza el caos.
El dilema de la tarjeta de puntuación#
Después de cada cita, marcarás tu tarjeta. Hay quien se pone creativo con emojis o dibujos, mientras que otros toman notas detalladas. Es como ser un detective reuniendo pruebas para resolver el caso del corazón solitario.
No, no es speed matrimonio#
Un error muy común es pensar que el speed dating consiste en encontrar a tu futuro cónyuge en cuestión de minutos. Aunque sería una historia increíble que contarles a tus nietos, ese no es el objetivo principal. El speed dating es más bien un muestrario de posibles matches. Estás ahí para probar y ver si hay alguien con quien te gustaría profundizar.
Los matches… o no#
Una vez que todo el caos de las citas se ha calmado, entregarás tu tarjeta de puntuación. La necesitarás para rellenar tus selecciones en la web de Fanciful. Si tú y otra persona indicáis mutuamente interés el uno por el otro, ¡enhorabuena! Tenéis un “match”. Podréis enviaros mensajes a través de la web y, a partir de ahí, depende de vosotros cultivar ese romance incipiente.
En conclusión: a toda velocidad hacia el amor#
El speed dating puede que no sea la historia de amor que has visto en las películas de Hollywood, pero es una forma divertida y dinámica de conocer a posibles matches y quizás encontrar a alguien que comparta tu pasión por los memes de gatos, los patitos de goma o lo que sea que te haga feliz. Se trata de arriesgarte, abrazar el torbellino y echarte unas buenas risas por el camino. Así que, si estás soltero y listo para la acción, ¡dale una oportunidad al speed dating y descubre adónde te lleva la aventura!